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Las bodas de plata de nuestro viaje fotográfico a Islandia


25 ediciones son signo de haber conseguido algo en estos años, o que somos muy cabezones, acompañando, guiando ,  siempre que hemos podido a nuestros acompañantes los valores que hemos aprendido de este país y que sentimos desde el principio, como propios, tanto en materia medioambiental, como cultural.  Un país de sagas, tradición y gran respeto por lo natural, divino como Islandia.

Por otro lado no cabe sino agradecimiento a quienes nos han acompañado hasta ahora y lo siguen haciendo.  Tener tres ediciones de 2018 casi completas no puede sino llenarnos de satisfacción. Quizá sea por coincidir o ser afines a una filosofía del “slow travel” que hoy llaman y en la que nosotros a la “chita callando”, llevamos una década disfrutando, pués lo que hace tu mano derecha en muchas ocasiones es bueno que incluso no se entere, la izquierda.

Svinafelljokul. Parque Nacional de Skaftafell #photolocus #photolocus_adventure

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Pero no hablemos de nosotros sino de lo que hemos aprendido de un país joven que ha tenido una transformación envidiable en su economía, por ser honestos, hacer valer la justicia y la igualdad en el territorio y que como resultado tiene un estilo de vida coherente con sus más y menos, pero eso, ejemplo que se refleja en su gestión del turismo, gracias a tener entre otras, interés prioritario por no recortar en materia de “cultura” y “educación” una preocupación y defensa por su recurso natural y hacernos entender que sus “elfos”, es decir, su naturaleza, está por encima de cualquier interés político y económico, sabiendo mantener como pueden a día de hoy, esa línea de adaptabilidad a veces muy complicada entre crecimiento y sostenibilidad a pesar de la gran afluencia de turismo que experimenta el país en los últimos años, este último para mi significativo.

En veinticinco (25) ediciones hemos visto cambios sorprendentes, virages de la caza al wildwacthing, movimientos de estrategias en tasas y entradas a espacios naturales, ampliaciones de hoteles, restaurantes, granjas, nuevas infraestructuras, algunas acordes y necesarias, otras no tanto pero entendibles para evitar de manera inteligente males mayores para acoger de la mejor manera al turista, pero siempre con respeto a la naturaleza. Todo ello en un país en donde está a la orden del día, eventos como una strong gale o tormenta fuerte de vientos de hasta varios cientos de kilómetros por hora, o un fenómeno como las inundaciones, muy frecuentes en el sureste, que puede dejar cortada durante varios días una carretera que separa el sureste del suroeste. Hay algo claro, el turismo aquí deja millones, pero es claramente empleado por sus gestores, para mantener un listón muy alto,  generar riqueza, empleo y cuidar a través de la reinversión en infraestructuras y equipamientos un país con un gran potencial turístico que valora su gran recurso natural y lo hace así porque entiende que ha de conservarlo.

No deja de sorprendernos como la gestión de la naturaleza, si se cuida y se guía o educa al turista por donde debe ir, se balizan los caminos, se adecuan y sitúan estratégicamente los parking, se colocan baños inmaculados y limpios, hacen que se conciencie al turismo a ser cuidadoso, pues entiende en esta actuación el mensaje de valor que tiene el entorno, y se implica así en cuidarlo. Quizá es una cuestión de cultura y educación pero también una forma de hacer sentir fuera de lugar a quien no respeta, ensucia o tira una colilla ante la mirada atónita del resto en un lugar así. Si fuera poco asi, este modelo de gestión de turismo, en donde la inversión en materia de información en todos los formatos, impresos y digitales dejan claro que la transmisión de información accesible de calidad y la puesta en valor de los servicios locales disponibles, la cultura y la natura es vital para su conservación si bien “La ética” es fundamental en el turismo por ambos lados.

 

Haciendo repaso a estas bodas de plata, no nos sentimos fuera de lugar, desde Photolocus con Boreal Travel, en estas veinticinco ocasiones, hemos querido cumplir con lo que la ética y las normas del país, nos piden para guiar grupos de manera responsable y legal. Si es verdad que otra vez y en estos días, hemos vuelto a ver grupos desgraciadamente de españoles con un comportamiento no muy acertado, saltándose vallas, normas y algunas de las reglas fundamentales que al islandés nada agrada. He de volver a denunciar desde aquí estos comportamientos que nada ayudan. Si eres guía o agencia, debes cumplir entre otras, la legislación del país, para guiar grupos fotograficos o de cualquier índole relacionada con el turismo, además de cumplir con tu deber responsable y ético, respetuoso con quienes guias y con el entorno, y ya no solo tener IVA islandés, como lo exige la ley de turismo ( es bueno pedir este requisito siempre que os guíen ) ya que no hacerlo significa que no estas cien por cien asegurado ante un accidente si te guía una persona o guía NO autorizada para ello, en un país que así lo exige, por el crecimiento en rescates actual y lo peor, no contribuyes con tu dinero al desarrollo de sus infraestructuras, a mantener sus parques, y con ello poder invertir en todo aquello necesario, ya que la agencia pirata, oportunista o el listo de turno que te guía se queda ese dinero que no paga (11%), para su propio beneficio, pues le importa poco su conservación, pero repito, el mayor peligro, lo corres tú. Por eso que no te cuenten historias, sino es una empresa legal para operar en el país (tienes el listado de empresas operadoras aquí en visiticeland.is ) no te la juegues, tu eres implicado, y tan participe como turista o fotógrafo que no cumple con ello.

Gully abism #photolocus_adventure #iceland #phototrips #detifoss #waterfall

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El espíritu del viajero ha de ser curioso si quieres, pero respetuoso con todos aquellos lugares a los que se va, y entender que su visita debe aportar a nivel local riqueza, pues es importante para el futuro del país, de su entorno natural y también de uno mismo, siendo honesto y fiel a cualquier principio de cualquier aventurero de dejar la menor huella posible.

Viajar no esta reñido con el respeto y la conservación y la experiencia nuestra, ayudará a los demás con nuestro ejemplo a valorar lo que otros nos enseñan a cuidar. Disfruta de tu viaje y cuando quieras de Islandia, verás que es un país lleno de sorpresas.