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Aínsa acoge la muestra Pirineo Vivo hasta el 25 de Agosto

Esta tarde he tenido el placer de responder a unas preguntas sobre la muestra de Pirineo Vivo, para Radio Sobrarbe, que de manera distendida me ha ido haciendo Mamen Pardina. Como en toda entrevista, para quienes somos profanos, siempre te quedas en blanco y un montón de cosas se quedan en el tintero, por eso poder publicar algo más sobre ello en el blog, me alivia… (así es internet…!!!).

Hemos hablado de todo un poco; de lo que significa la muestra, de la gente que la ha ido viendo por diferentes comunidades, de lo maravilloso que es nuestro Pirineo y de la suerte que tenemos en Aragón de que todavía algunos pueblos sigan intactos, guardando tanto esa naturaleza única y diferente como una identidad y etnografía que vale mucho, pero que desgraciadamente no es suficientemente apoyada en materia de políticas de desarrollo rural.

A pesar de que Pirineo Vivo es una muestra fotográfica del Pirineo actual de una parte muy pequeña del Pirineo Aragonés y Navarro, concrétamente los Valles Occidentales de la Jacetania y Roncesvalles o Salazar en la parte vecina, cuando Mamen me ha preguntado que partes del Sobrarbe estaban fotografiadas de la exposición que estos días está en Aínsa, he tenido que decirle que ninguna, y no porque no me encanten las tierras sobraberbenses al igual que muchos otros territorios de los Pirineos, si no porque la mayoría de mi archivo es de esas zonas. De cualquier manera, seguro que los sobrarbenses se ven identificados con muchas de las aldabas, ganados y bosques que la exposición acoge, aunque estos sean de unos kilómetros más allá.

La exposición representa no una zona, sino una visión propia de un Pirineo Vivo, vulnerable y en estrecha relación con la ganadería. Los Parques Naturales, los espacios protegidos y otras nuevas medidas de protección impuestas son positivas, pero todo ello debe complementar y revertir de manera directa en la díficil y sacrificada vida de sus pobladores. Da igual Navarra, que Aragón o Cataluña, el Pirineo debe perdurar, mantenerse y vivir. Sin habitantes eso es algo así como una utopía. Las señas de identidad de Villas que me apasionan como Aínsa, o las de Burguete, también las de Ansó y otras poblaciones, permanecerán allí, hasta que sus habitantes y pobladores puedan hacerlo, viviendo y ganandose el sustento como desde generaciones lo han hecho, contando que ahora los tiempos también son difíciles. El apoyo a la ganadería y los ganaderos especialmente, los aprovechamientos de la madera junto con la explotación sostenible de un turismo cultural, deportivo y de naturaleza ayudan, como lo estan haciendo en otras comunidades, principalmente a evitar la despoblación. Muchas de las fotografías de la itinerante de Pirineo Vivo, muestran rincones idílicos y bellos pertenecientes a poblaciones con menos de cien habitantes y cuya pirámide poblacional se abulta peligrosamente como un embudo irremediable su parte superior, donde la media de 60 a 70 años es la mayoritaria. Poblaciones en las que el último pastor ya se jubiló o los jóvenes sólo vendrán para el verano o con suerte en Navidad. Marcharon a trabajar a la ciudad.

Pirineo Vivo es una muestra de imágenes o fotografías más o menos agradables, probáblemente, aunque lo que busca es esa reflexión acerca de la vulnerabilidad de un Pirineo, de sus últimas ovejas o los últimos valles habitados y de las aldabas colgadas en sus portales, todavía hoy sin derruir, porque alguien vive ahí. Pueblos llenos de rica cultura, pueblos y habitantes de un Pirineo Vivo, en los que quedan las últimas gallinas de corral. Pueblos en los que sus ríos cada vez son más escasos, porque también los neveros y glaciares son vulnerables a lo que a cientos de kilómetros ocurre en las grandes ciudades que vivimos, por como vivimos.

Pirineo Vivo, visitará el septiembre Fraga, Madrid en octubre y Barcelona en los meses de noviembre y diciembre, en donde terminará su andadura de 18 meses, esperando que otros tantos como los sobrarbenses hoy, disfruten y admiren ese Pirineo Vivo que todos conocemos y queremos seguir teniendo.

Mis mas sinceros agradecimientos a Carlos Buetas por su esfuerzo y colaboración para llevar a Aínsa, parte de la identidad de nuestro Pirineo, para que sea visto y contemplado tal como es, (al menos por mi), y no como nos lo quieren contar.