La era del smartphone o la gran brecha

No me pasaba hace muchos días, el poder dedicar al menos, aunque fuera un tiempo semanal a publicar en mi blog un simple post, una reflexión, una experiencia ha sido siempre una obligación personal. Es algo que llevo haciendo desde 2008, pero este año ha entrado con mucho trabajo, de lo que doy gracias, pero eso mismo no me ha dejado tiempo en las primeras semanas del presente para hacer lo más que gusta, escribir y compartir desde mi blog, pensamientos y sensaciones en torno a lo que me entusiasma o quita el sueño.

Quería haber publicado hace unas semanas, sobre un tema que cada vez siento y veo mucho más cerca y del que estoy convencido cada vez más, que se ha convertido en algo de cierta importancia en nuestros hábitos de viaje. El uso del smartphone como una herramienta integrada en una sociedad, la nuestra y aunque abucheado por muchos, en materia de fotografía, personalmente, para mí, se ha convertido en un elemento esencial para introducir a todo tipo de público, pequeños y mayores, en una actividad y hobbie como lo es, la fotografía. A mi no deja de ayudarme en mi día a día, en mi trabajo, en el viaje, para seguir sacando partido de esa revolución y evolución de la fotografía a través de lo que el presente ya me brinda, con un cambio de formato, de herramienta, para transmitir lo que nos gusta, sea a través de una GoPro, una cámara de un Dron o un Smartphone. Posibilidades de transmisión que hoy puede tener todo el que lo desee, por mucho menos, el artista, pintor, artesano, autor o fotógrafo de cara hacia ese exterior gracias a las redes, e internet, si, ese demonio que algunos han visto aparecer, y que les acecha de manera constante.

Tengo la suerte de conocer de primera mano las tendencias y novedades por obligación, al impartir cursos privados de fotografía cada semana, a través de Photolocus y no dejo de sorprenderme y por ello aprendo a diario.

¿En qué ha ganado el mundo smartphone al réflex a nivel de usuario de calle, sobre todo en sus viajes? A mi me lo han contado y demostrado cada uno de los usuarios de muchos cursos. Pero es posible que esté equivocados, incluso yo, es lo más normal….pero ¿y el resto?

La facilidad de uso en general y el estar omnipresente en nuestras vidas justo en el momento que la necesitas puede ser una razón de peso. La calidad importa, pero poco, y la instantaneidad y ligereza son las premisas.

Para mi, como docente es herramienta útil, ya que me permite transmitir a todos y cada uno de los asistentes los conceptos técnicos clave que hasta entonces enseñaba de otra forma, como el triángulo de exposición, o la medición de luz por zonas, sistemas de enfoque puntual y en este caso además de forma táctil y mucho más intuitiva gracias a la familiarización de este pequeño dispositivo que además sirve para hablar.  Se resume en sencillez y simplificación, y por tanto es una de las mejores herramientas que he podido tener a nivel docente para transmitir y compartir, nociones de usabilidad en el manejo de cámaras de fotografía, y no sólo técnica de exposición, sino de composición. Cada uno enseña con aquel instrumento que más le conviene. El fin en mi caso es claro. Enseñar fotografía con herramientas de hoy.

También es verdad, que intento aconsejar a quienes teniendo un móvil que no es de “alta gama”, que todas las posibilidades que tiene hoy con un smartphone, les van a ayudar, si saben usarlo. Justo en el momento preciso, tienes un atardecer, pero no tienes cámara. Da igual tener una marca u otra, cualquier smartphone actual es muy superior al de la temporada pasada, y si no, hay aplicaciones específicas gratuitas tanto de edición, revelado, previsión, ayuda..que te permiten sacar partido a ese aparato ligero llamado smartphone en tus viajes. Este año serán la cámaras dobles, las pantallas de ultra brillo y las baterías extremas, pero si hay una cámara que será la mejor del mundo, pronto estará en un smartphone. El único sector de ventas que está ganando dinero gracias a la fotografía es aquel que se ha dado cuenta de ello, y está adaptando su negocio a él.

¿Algunas incógnitas? Aquí unas cuantas con las que me he encontrado. Segun muchos, “Los móviles” y sus cámaras no tienen la suficiente resolución, pero ¿Para qué?¿Cuántas fotografías imprimimos?, ¿Es necesario una gran resolución y calidad para comunicarnos entre nosotros?, ¿Necesitamos 24Mb que ya los tienen algunos … para algo en especial? ¿Es mejor una fotografía por estar hecha con una cámara determinada? ¿Es necesario tal modelo y objetivo para contar historias o poder expresar nuestros sentimientos con la fotografía? Ésto último es lo que a muchos usuarios alguien les ha querido contar. No confundamos al profesional que si necesita una calidad y resolución concreta, para su trabajo, si su cliente imprime y si se dedica a publicidad o impresión editorial, cosa cada vez más minoritaria en comparación con el número total de cámaras vendidas. Hoy no se imprime a pesar de haber crecido exponencialmente el número de millones de fotografías tomadas a diario. El porcentaje es irrisorio en comparación así como “Las cifras de venta” de réflex y su caída estrepitosa, que no dejan de sorprender.

Se avecinan tiempos convulsos para unos, en lo que las tecnologías aplicadas al sector de la fotografía y el smartphone se refiere así como, lo que conlleva a la adaptación a ello. Hasselblad y Leica entre otros muchos ya han visto el futuro y no quieren perdérselo, Sus nuevos socios Huawei y Motorola están ahí posicionados, pero muchos otros ya lo están haciendo también. Sony, Xiaomi, etc…

Por otro lado son muchos cambios y ninguna obligación de subirse al barco. El futuro el libre, nosotros también. Por ello, y aunque hay quienes hasta ahora siguen viendo todo esto como una amenaza, un peligro, y un mundo en el que no participar,  puede ser a veces la falta de conocimiento, o quizá no, todo lo contrario, lo que nos lleva a error y a no aprovechar al cien por cien las posibilidades de ese futuro que ya es presente. Estar fuera o dentro es elección del sensato, también del curioso.

De la mano también parten como favoritas, la redes sociales, es decir los canales por los que esa información gráfica, fotografías, mensajes, pueden transmitirse, y que se han convertido en las principales vías por las que discurre lo relevante o no, principalmente para los medios editoriales internacionales de renombre, que cada vez usan mas los tuits o los canales de redes para vender productos, noticias y servicios. Si, ya lo sé, es verdad que hay de todo, quienes aburren por fotografiarse el ombligo y publicar todo aquello que hacen, sus viajes, estancias, spas, platos y dietas, pero es algo que cada uno debe considerar, lo que publica o no de su vida y con quien o no lo comparte. Pero Instagram es mucho mas que lo obvio.

Para terminar dejar claro que leo declaraciones de fotógrafos, a quienes admiro, que vierten pestes, del mundo de las redes, de la fotografía con smartphone, del Instagram como canal y de toda esa evolución que a nanotecnología y tendencias se refiere, y aunque no se muy bien cual es la razón de ese miedo u odio, puedo entender, probablemente como he dicho antes, quizá por desconocimiento o probablemente porque el sector editorial o tradicional y el mercado al que están acostumbrados a servir ya no es un mercado demasiado rentable, y no por culpa de instagram, pues los medios han cambiado. Quizá el trabajo hasta ahora de unos pocos gurús, convencional, culto, muy intelectual y no efímero, ahora no destaca tanto como el de ese chaval alemán de 23 años que sorprende con su GoPro y un smartphone, además de su espontaneidad, y principalmente la creatividad que le enfilan a tener gracias a internet y los medios actuales, una gran proyección internacional con sus imágenes, sus historias, su trabajo, a pesar de no ser ganador de concursos, ni llevar colgada una cámara vintage al cuello, pues lo que vende hoy es lo que el mercado demanda, adaptarse no es una opción, es obligado si quieres estar. Eso si, este demonio de chaval, sabe usar cualquier herramienta actual como un smartphone y la red de redes, para hacer llegar su trabajo al bombo del que cada día elige el editor de New York Times o cualquier otro magazine de fuera, en donde valoran el trabajo del fotógrafo no por quien es sino por lo que hace…. Quizá el mundo se está volviendo loco o está abriendo una gran brecha entre quienes saben o no utilizar la tecnología para vivir de la fotografía.