Monasterio de Piedra. Naturaleza, reposo y mucho encanto

Declarado Paisaje Pintoresco desde el año 1945, este Parque Natural incluido dentro de la Red de Espacios Protegidos de Aragón es uno de esos lugares obligados a visitar cuando uno se acerca a Aragón. Distante a tan solo un centenar de kilómetros de la capital aragonesa, Zaragoza, este lugar es considerado y con razón, como uno de los conjuntos turísticos más importantes de Europa, además de por su valor artístico y patrimonial de su Monasterio cisterciense, es recomendado por el paisaje natural que alberga , el cual no deja a nadie indiferente.

Con una extensa biodiversidad por sus bosques de ribera y ecosistemas, el Parque Natural del Monasterio de Piedra nos ofrece un paseo hasta las entrañas de la tierra de una zona del extraordinario sistema ibérico, que nos muestra en un recorrido ameno en el que merece la pena perder todo el día, la evolución a través del tiempo de las aguas de su espectacular río Piedra, excavando entre grutas y saltos un paisaje lleno de vida y formaciones geológicas único en nuestro territorio y digno de admirar por nuestros sentidos.

Adentrarse por sus senderos, nos transporta por diferentes escenarios, de cauces y barrancos, cascadas, lagos y grutas, que nos dan debida cuenta de la importancia del agua como medio de vida, para plantas, flora y animales. Las principales especies arbóreas que podemos encontrar en este lugar son el chopo, el fresno, así como el olmo, nogal y el arce , y curiosamente los tarajes, a pesar de ser más comunes en zonas más áridas. Son también plantas de este inusitado entorno, juncales y zarzas que se arremolinan entre la vegetación acuática para mostrarnos su arraigo a la tierra y dependencia del agua.

Entre sus bosques de ribera, el canturreo de los pájaros nos deleita el paseo, en un itinerario que bien merece la pena disfrutar pausadamente y deteniendo entre tramo y tramo, nuestra mirada y silencio para entender mejor la importancia de dicho hábitat natural.

Para llegar hasta el Parque Natural del Monasterio de Piedra, sólo necesitamos ir a Nuévalos, y a pocos kilómetros de allí, nos encontramos este paraje natural. Allí podemos alojarnos en un fabuloso hotel restaurado, cuyas habitaciones son las antiguas celdas del Monasterio cuya construcción como tal, data del siglo XII por trece monjes de la orden del Cister, a quien se les atribuye el combinar en aquel entonces, naturaleza, reposo y religión.

Descubrir este entorno natural y escuchar in situ la famosa cascada de la cola del Caballo con sus 50 metros de caída o descansar durante horas sentado frente al lago del Espejo, es algo que solamente se puede hacer, visitando en cualquier época del año este fabuloso lugar.

Para más información: Web del Monasterio de Piedra

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