El pueblo que conquistó el mundo a bordo de un velero

Aunque la primera fortificación de la Lisboa antigua data del 138 a.C. en la colina más alta de la ciudad, donde hoy esta asentado el Castelo de Sao Jorge, probablemente los barrios aledaños como Alfama o Mouraria guardan en sus bodegas algún tesoro escondido de los tiempos de los Fenicios, el imperio Romano o quizá de los Musulmanes.

Y aunque no son demasiados los vestigios públicos que adornan la ciudad de esas épocas, el haber sido uno de los puertos más importantes del mundo en el renacimiento influyó para ser como hasta hoy una ciudad cosmopolita y llena de multiculturalidad, de colores, de tendidos en las ventanas y pescadores, de esclavos y comerciantes. De esa esencia, de la que el turista pasa ajeno , impregnan sus calles los barrios en cuesta de las colinas de la capital portuguesa, desde Alcantara a Santa Luzia o Gracia hasta Do Monte, para descender hasta la Baixa, señorial y centro de Lisboa, en donde día a día y vestida sin complejos se pasea una identidad mercante en donde todo se compra y se vende a un precio de “Saldo” o al precio que uno quiera vender o comprar.

La Lisboa actual, ciudad de interés internacional, con preciados monumentos declarados por la UNESCO, como Patrimonio Mundial, goza de algo más que patrimonio o de estilos únicos como el Barroco manuelino. Además de su arquitectura civil, y sus barrios prósperos que muestran del esplendor de las Américas, la independencia con la que abrir camino a través de océanos, para descubrir con espíritu aventurero un comercio “Global” hacen de esta ciudad y sus gentes el meritorio calificativo de muchos soñadores y aventureros que hace siglos tuvieron la curiosidad y el empeño de convertirse a través del viaje, en eso; viajantes, para después ser el centro del comercio mundial para Genoveses, Judíos, Flamencos o Mallorquines, pero ante todo, viajantes en busca de su libertad.

Su espíritu, del que hoy seguro queda mucho, muestra hoy en ese semblante lisboeta de las gentes sencillas de la Alfama o el Bairro Alto, la dignidad del que hoy aunque es pobre, un día conquistó el mundo a bordo de un velero.

De todo ello, de lo que encontré y buscando no llegué a ver,…por el momento, aquí hay algo; Lisboa 2011 🙂

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