Roma, destino fotográfico y mucho más

Siendo una de las ciudades más visitadas del mundo con casi veinte millones de turistas al año, Roma guarda además de su riqueza arquitectónica, aún presente y reconstruida a través de los siglos, muchos rincones llenos de encanto. Sus señas de identidad como ciudad no sólo de turismo religioso, conceden a esta bella urbe ancestral, inequívocas oportunidades para descubrir desde la mirada del visitante, la esencia de una villa romana que hoy sabe de vivir y explotar con mimo, los atentos ojos de nipones, americanos, ingleses o españoles.

Para fotografiar Roma, igual que tantos destinos, el equipo ligero es lo más recomendable. Un todo terreno como el 18-200mm es indispensable, aunque si es posible contar con alguna lente gran angular luminosa (f/2.8), o un 50mm, también luminoso y éste más asequible, sacaremos el máximo partido de sus espacios tanto de día como de noche. No es una ciudad para andar con trípode, si bien un pequeño been bag (o saco de arroz de 1/2k) nos ayudará en los interiores de sus iglesias, a velocidades de obturación de al menos 1/100, ya que hoy podemos trabajar perfectamente a ISOs de 800 y 1600 sin perder apenas calidad con los procesadores y sensores nuevos que equipan las cámaras digitales.

La época del año quizá más conveniente para su visita es el invierno y la primavera, quizá cuando la afluencia de turismo no está en su punta más álgida y es posible pasear y descubrir algunos lugares, sin demasiados tumultos. Pese a lo que muchos piensan, Roma es una ciudad fácil de recorrer, aunque hay que andar, no es complicado recorrer lo más destacado en tres, cuatro días.

Las rutas e itinerarios que ofrece está sacra ciudad son además variados y la señalización de los mismos está convenientemente acertada y bien cuidada. Tanto la Roma antigua, con sus vestigios más populares, dignos por supuesto, de ver y visitar, como; el Foro Romano, el Palatino o el Coliseo, que permiten adentrarnos y vivir por unos instantes en esas épocas gloriosas del Imperio Romano y entender la grandeza y opulencia con la que este pueblo vivió durante siglos. Con dos días de visita que posibilita la entrada y 12 euros por persona como coste, es uno de los lugares sin duda a visitar. Tanto las primeras horas como las últimas de la tarde, su esplendor se incrementa. El uso de filtro polarizador nos permitirá contrastar azules y blancos en sus mausoleos y ruinas si el día es soleado.

Las iglesias, basílicas y gran número de plazas, fuentes y monumentos, nos van guiando en todo momento por un gran “Museo al aire libre” como denominan muchas de las guías y publicaciones turísticas sobre la ciudad. Solamente el conjunto de iglesias con las que cuenta Roma, necesitan de muchos meses de visitas, para poder acceder y descubrirlas una a una. Entre la más destacadas y recomendadas para nuestra mirada están, la Iglesia de Santa María Maggiore, la de San Pedro in Vincoli, Santa María in Trastevere, Santa María in Cosmedin o San Ignazio di Loyola, por mencionar algunas. Las luces tanto de la mañana como de la tarde que colorean y dan vida a sus interiores son un recurso inmejorable para recoger parte de esa devoción que durante siglos ha vivido el pueblo de Roma. El uso de un objetivo todo terreno 18-200mm VR y alguna lente gran angular luminosa, nos ayudará a captar mejor el ambiente.

Sin embargo, además de la Roma monumental y antigua, hay elementos de esta curiosa ciudad que se prestan a recoger y escudriñar con nuestra mirada un sinfín de detalles con calles adoquinadas e interminables, fachadas, ventanas y balcones de sus barrios céntricos, que muestran el esplendor de un urbanismo cuidado y al mismo tiempo con la esencia de quienes lo habitan. Recorrer el Trastetevere (al otro lado del Tiber) o el mismo centro, cuyo recorrido es fácil y llano son itinerarios que nuestra mirada no debe perder. Callejear es seguro, la presencia policial es muy visible y Roma nos permite descubrirla hasta el último rincón en estas áreas cuidadas y vigiladas para el turista.

Una mirada fotográfica que es recomendable para entender la grandeza de esta ciudad de Roma, es la vista panorámica desde los alto de alguna de sus colinas, si bien es posible en la propia Piazza Venezzia, subir en el ascensor del Monumento a Vitorio Emanuele II y descubrir desde allí todo el centro de Roma desde el cielo, como ellos lo denominan, “Roma from the sky”. Hay otras alternativas, gratuitas,  como son un paseo por encima del Trestevere, que da acceso a un gran parque, el Parco Gianicolense desde donde se divisa gran parte de la ciudad. Otro punto privilegiado es el Monte Esquilino, el Monte del Gallo o la parte alta de Priato. De cualquier forma, perderse por esta ciudad siempre es una bonita aventura. Y aunque lo mejor es descubrirla uno mismo, sirvan estas más de 200 imágenes de Roma, tomadas en febrero de 2010 para ir abriendo boca y ver una pequeña parte de todo lo que se puede descubrir en poco más de cuatro días.

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