Abejas y su primer miel en primavera

AbejasEl mundo de las abejas es como tantos otros un sofisticado sistema natural que sorprende a estudiosos y ajenos, no sólo hoy, sino a lo largo de la historia. Se calcula que en el Mesolítico (5.000-10.000 AdC) el hombre comienza esta recolección. En el Nilo, los egipcios trasladaban las colmenas según inscripciones de los papiros de la época. Pueblos como los Griegos y los Romanos acuñaban en sus monedas a la abeja y ya los geórgicos dedicaron tratados sobre instintos, costumbres, y por su puesto sobre la inteligencia de las abejas así como obras relacionadas con la explotación racional la abejas.

La apicultura como tal alcanza su apogeo a finales del siglo XIX  gracias a los trabajos de estudiosos de la materia. Por ellos hoy se sabe que hay más de 20.000 especies diferentes de abejas. Entre ellas; La abeja europea o Apis mellifera , es la abeja más común en todo el mundo aunque ésta especie concretamente ya fue clasificada en el año 1758 por Carolus Linnaeus. De esta especie se ramifican otras 30 subespecies.

El comportamiento de las mismas como colectivo es cuando menos significativo, teniendo cada una de ellas, una función concreta dentro de la colmena, dividida en abejas Zánganos, Obreras y la Reina. Todas cumplen diferentes funciones, y cada una de estas tiene un carácter único y elemental para el éxito de todas. Su labor en conjunto hace que las demás puedan sobrevivir. Un mundo en donde las individualidades no existen.

Por estas fechas, a finales de marzo, en Leciñena, en pleno corazón de los Monegros, se realiza la primera cata o corte de la miel. Esta es la primera miel del año y por ello su pureza y clase es especial, incluso restos de miel del año pasado es posible que estén todavía presentes. Las siguientes catas, normalmente cada 15 días o cada mes hasta Julio o Agosto, dependerán mucho del tipo de flores y plantas que las abejas recogerán en los terrenos circundantes al colmenar y de la floración que existe en la zona.

En esta primera cata se elimina a las abejas Reinas existentes y se recoge para después realizar el corte (separación de la cera y la miel) de alguno de los cuadros (rectángulos) que tienen ya miel y que componen los 10-12 cuadros de cada colmena. Cada colmena puede contener 60.000-70.000 abejas.

Esta tarea se hace echando humo a través de un ahumador y con un cepillo se separan y dejan caer la abejas en la caja. De esta manera se obliga a las abejas a que no se escapen y se “sujete la caja”. Si hay mucha miel las abejas solo quieren criar, y así al ir quitándoles la miel se les obliga a ir a recolectar mas y a permanecer en el sitio.

Miguel Sieso y su hijo Roberto Sieso, de Leciñena, Zaragoza, junto con un amigo; Walter, son los apicultores con los que he tenido la suerte de descubrir de cerca esa tarea ya ancestral de la cata o corte de la miel de los panales. Miguel, comenta que alguno de los cuadros puede contener hasta 2,5kg-3Kg, teniendo normalmente unos 10 o 12 cuadros cada caja según el tipo de colmena. Esta colmena de Layens, es la más utilizada en España, dedicada a la trashumancia, es decir moviendo dichas colmenas siguiendo la floración. Cada caja-colmena puede dar unos 17kg-20kg de miel al año, aunque esto depende de muchos factores.

Miguel aprendió hace más de treinta años de dos hombres que se habían dedicado durante generaciones a la apicultura, algo que siempre ha estado presente en la gente mayor de su pueblo, el arte de la explotación de miel.

Hoy día es para ellos una labor más por hobby que como negocio, ya que solo dedican por sus trabajos y tiempo disponible, una treintena de cajas en la actualidad a la recolección de la miel.

En años anteriores la familia alojaba muchas más cajas en estos ricos montes de Leciñena e incluso las movían de un sitio a otro (trashumancia) para conseguir variedades diferentes, aunque hoy ya no mueven de lugar las cajas de su colmenar y se dedican a la producción de miel de romero principalmente. La distribución de esta miel es para gente del pueblo y la propia familia.

El proceso de la extracción de la miel es laborioso, y aunque el apicultor deja las cajas en el monte, ha de estar al tanto de las posibles enfermedades que conciernen a la abeja, introduciendo en algunas cajas vacunas y antiparasitarios en forma de tiras de cera para evitar problemas con la salud de sus colmenas.

De la misma manera el conocer y saber identificar a los diferentes individuos de cada colmena para su traspaso a otras cajas y así mejorar la salud de las nuevas es una labor que la experiencia del apicultor va adquiriendo con los años.

La extracción, el corte y el filtrado de la miel ahora se hace en casa, antes era labor ha realizar en el propio lugar en donde las abejas estaban. Esto ha permitido que el apicultor no tenga que estar una jornada entera sin parar en el monte para recolectar la miel pudiendo trasladar un numero menor de cuadros en cajas vacías para su posterior procesado.

El corte de la miel consiste en cortar y separar con una espátula caliente el sobrante de las celdas selladas de cada cuadro, esta se empleará para hacer velas, plantillas y otros derivados de la cera.

A continuación se introduce el cuadro en un extractor que por fuerza centrífuga separa la miel del interior de las celdas de cada colmena dejándola en las paredes del bidón extractor, de donde por peso, la miel irá cayendo a la base y será posteriormente filtrada en redes para eliminar residuos e impurezas en un decantador.

A pesar de que muchos pensamos que la miel siempre es amarilla, esta miel que Miguel y la familia Sieso recolecta de romero, es completamente cristalina y clara en el momento de su extracción, quedando algunas impurezas en la superficie que una vez reposada la miel, dos o tres días, será eliminada de la capa superficial dejando todo el contenido filtrado y depurado de la miel de los bidones para finalmente llenar los botes de cristal o garrafas en donde llegará al usuario final y comprador.

Aunque la apicultura ha existido durante siglos, hoy esta labor artesanal ha ido desapareciendo y son cada vez menos los apicultores que de forma tradicional se sigan dedicando a tal actividad.

La producción industrial con la tecnología actual  y medios avanzados que muchos países desarrollados han ido adquiriendo ha ido abarcando una labor antes artesanal que hoy debido al gran consumo, es en algunos casos menos natural y con algunos componentes y glucosas que afectan de manera importante a la esencia y propiedades originales de la miel como su cristalización, y que aunque alargan las producciones en cantidad, sin duda poco tienen que ver con la miel recién recogida y elaborada con el saber hacer de generaciones que como la familia Sieso de Leciñena sigue el proceso de una apicultura tradicional y que guarda es su producto final lo mejor de ese mundo de instintos, costumbres e inteligencia basado en la vida y buen hacer de las abejas.

Para ver más imágenes del reportaje.

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